Condones, vibradores y sorpresas

No recuerdo la edad que tenía cuando mi tía se montó un gabinete de belleza. Entre 14 y 18 años, calculo. Era lo suficientemente mayor para saber lo que era una caja de condones e incluso es posible que hubiera comprado alguna.

Lo dicho, mi tía se montó un gabinete de estética en el que depilaban con cera y hacían limpiezas de cutis y ya de paso vendían alguna cosa. Antes de pasar a las cabinas había una tienda pequeñita con determinados productos, entre ellos condones.

Allí, a la vista de todos, al lado de las cajas, sin ningún tipo de advertencia, sin estar escondidos.

Nada. Llegar y coger.

Recuerdo que me sorprendió mucho. Hasta donde yo sabía, los condones se vendían en las farmacias, y no en todas. De más de una me echaron en mi juventud porque no vendían esas cosas por un tema moral. Ver los condones allí para llegar y coger, en la tienda de mi tía, me pareció moderno, rompedor y demasiado atrevido.

La misma sensación que tuve de joven la experimenté ayer a mis cuarenta y muchos en un Media Markt. Fui a comprar un cable de antena porque mi tele se veía mal por culpa del viejo que tenía yo. Llegué, lo cogí y me fui a la linea de cajas.

Ahora en casi todos los establecimientos hay un pasillo común lleno de productos atrayentes que comprar mientras esperas a que te asignen la caja correspondiente. Productos que te has olvidado o simplemente que tienen un precio atractivo y piensas que merecen la pena.

Pues allí, entre pilas AAA, cables USBC a USB, auriculares de 9,99 € y demás productos de último minuto, había una pila de Satisfyer Pro 2.

person holding white plastic soap holder

El juguete sexual por excelencia, el succionado de clítoris que ha revolucionado la masturbación femenina, el que te garantiza un orgasmo en 5 minutos, con sus velocidades, su típico color rosa y su forma de masajeador facial.

Me pareció revolucionario, rompedor y bastante atrevido. También me pareció útil pensar que puedes ir a comprarte una tele, o una cafetera, o una consola o un barredor de suelo y ya en la línea de cajas digas: mira, me voy a coger un succionador de clítoris y así me entretengo mientras se pasa la Roomba.

Y volví a mi juventud. A la tienda de mi tía. Y vi los condones. Y pensé que el mundo es cíclico. Y que cuando crees que ya lo sabes todo, te sorprende de nuevo.

Afortunadamente.

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