#DesayunoconEFEM – Paseo por el Museo Soumaya, Ciudad de México

Es lunes y toca otro desayuno en el museo, hoy chilaquiles. En esta ocasión le he pedido a Águeda que me deje a mí llevaros de la mano por un museo que visité el otro día aprovechando que era festivo y que aquí no cierran los museos los lunes.

Era festivo en México porque se celebraba el natalicio de Benito Juárez, fecha que coincide con la llegada de la primavera. Benito Juárez es posiblemente uno de los presidente más querido por todos los mexicanos, de origen muy humilde se convirtió en el primer presidente indígena de América Latina en una época bien movida en el país. Con él sí que aplica el mito del hombre hecho a sí mismo, chiquito pero matón.

 “Los hombres no son nada, los principios lo son todo”

Como curiosidad decir que aparece en los billetes. Cuando llegué a México hace unos años el bueno de Benito aparecía en los billetes azules de 20 pesitos, que era (y es) el billete de menor valor, pero recientemente digievolucionó al de 500 pesotes, el más valioso, manteniendo el color azul del billete, algo que no entendí en su día y sigo sin entender ya que conviven ambos billetes.


Ahora pónganse en situación carnales, les voy a contar una tragicomedia en tres actos: Viernes en la noche en plena peda, despues de unas cuantas caguamas, te da hambre y vas al puestito de tacos de la esquina…

  • Pásele güero, ¿qué va a ser?

(te dicen pásele pero en verdad los tacos se comen allí de pie, sobre un plato de plástico, rojo en mi caso, envuelto en una bolsa desechable para no tener que lavarlo, por lo general los taqueros no tienen más agua que la que llevan consigo. A la cena me acompañan junto con los dos taqueros, media docena más de borrachos, parecemos estar en fila como el que espera el camión)

  • Primo, dos de suadero y dos de longanisa con nopales.
  • ¿con todo?
  • Con Tokio, Jonda y Yamakasi, y salsa de la que pica rico

(siempre que puedo me hago el mexicano, sobre todo después de un par de mezcales, me sale fatal, pero ni de lejos comparado con lo mal que les sale a ellos el acento español. Esta vez les hizo gracia y se rieron)

Terminas, y con los dedos aún grasientos, con trozos de cebolla y cilantro pegados y jugo de limón escurriendo por el envés de la mano, preguntas:

  • Primo fueron 4 qué te debo (regla número 1: le podrás mentir a tu vieja, pero nunca al taquero)
  • Diesiocho güerito

sacas un billete azul del bolsillo…

– Quédate el resto primo (ahí si que le saqué un sonrisa cuando me lo recibió con una bolsa que hace las veces de guante improvisado. Los tacos se trabajan con la mano por eso el dinero, sucio, no se toca).

el chiste se cuenta solo

Pues como te iba diciendo, aprovechando que era asueto como dicen mis amigos mexas, fui a visitar el museo Soumaya, antes de empezar tienes que saber que el museo Soumaya tiene 3 sedes en la Ciudad de México pero si a alguien local le dices sin más que vas al museo Soumaya saben de volada que se trata de la sede que está en Nuevo Polanco, rodeado por el acuario y el museo Jumex de arte contemporáneo

¡Aparcao!

¿Por qué digo que de las 3 sedes todo el mundo relaciona el nombre principalmente con este edificio? Míralo y lo entenderás.

Así me recibieron el Soumaya y la primavera

Creeme si te digo que en vivo impresiona mucho más. El edificio fue diseñado por el arquitecto mexicano Fernando Romero, tiene una superficie de 17.000 metros cuadrados y su estructura está formada por 28 columnas de acero curvado de diferentes diámetros y siete anillos o vigas perimetrales que le proporciona estabilidad.

Tiene una altura de 46 metros, la fachada asimétrica consiste un armazón envolvente recubierto por más de 16.000 módulos hexagonales de aluminio plateado sin más aberturas visibles que la puerta de entrada, los paneles no se apoyan en el suelo ni se tocan entre sí por lo que da la impresión de flotar alrededor del edificio y según el tiempo y la hora del día varía su tonalidad de grises, azules e incluso cafés.

Casi se me olvida, es un museo cuya entrada es gratis todo el año, por lo que verlo todavía en pandemia en un fin de semana de puente, en el que mucha gente había salido de la ciudad, me permitió pasear por dentro con mucha menos personas de lo que suele ser habitual. Aunque pasear por fuera ya es de por sí una experiencia.

Y tú te preguntarás, ¿gratis?¿cómo?¿por qué?. Déjame que te cuente un poco la historia detrás de este museo.

El museo es una institución cultural sin fines de lucro fundada en el 94 que cuenta como ya he dicho con tres recintos y su labor principal es compartir la colección de la Fundación Carlos Slim que tiene más de 75.000 obras. (Es lo que tiene ser uno de los hombres más ricos del mundo).
Antes de los Elon Musk, los Jeff Bezos o los Mark Zuckerbergs, los que se codeaban con Bill Gates eran los Amancio Ortega y los Carlos Slim.

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Dejando de lado cómo hizo su fortuna, Carlos Slim lleva desde los 80 recaudando obras de arte, o bien con la adquisición de empresas (algo que sabe hacer muy bien) o en subastas de Christie’s y Sotheby’s con el único fin de exhibirlo gratuitamente en México, recuperar obras de origen mexicano y traerlas de vuelta al país además de procurar su investigación y restauración.

Pero en verdad en la colección no hay solo obras de origen o artistas mexicanos, que también, sino que te puedes encontrar obras de cualquier época y de cualquier lugar, por ejemplo del Greco, de Boticcelli, del Españoleto, de Tiziano (aunque no es muy querido en México), de Van Gogh, de Dalí , de Renoir, de Rodin,… a nivel internacional, el museo reúne el acervo más importante de Rodin fuera de Francia, cataloga paisajes y retratos de las Vanguardias Europeas. Además destaca la colección personal de Gibran Kahlil Giran, artista libanés.

«Este museo es para que los mexicanos que no pueden viajar al extranjero conozcan físicamente obras de los más grandes artistas de la historia» – Carlos Slim

Y a estas alturas te estarás preguntando ¿por qué se llama Soumaya?

El museo está dedicado a la memoria de la esposa de Carlos Slim que murió en 1999, Soumaya Domit Gemayel. El gran amor de su vida y quien le contagió el amor por el arte.

– ¿Sabes lo que es el arte?
– ¿Qué?
– Morirte de frio
– Cásate conmigo, habibi

Soumaya dedicó su corta vida, murió con solo 50 años, a obras benéficas y altruistas entre las que destacan el apoyo a jóvenes con escasos recursos para concluir sus estudios, campañas de concienciación sobre la importancia de la donación de órganos, o sobre enfermedades comunes, llegando a escribir manuales que se regalaban en los centros médicos y en donde se explicaban la depresión, la diabetes y la insuficiencia renal, causa de su muerte.

Pero entremos ya al museo que se hace tarde, nada más entrar te encuentras como no, el vestíbulo de enormes dimensiones en el que es inevitable mirar hacia arriba y sentirse pequeño. Allí te topas con al menos dos obras que aunque no seas muy de museos vas a reconocer sí o sí: El pensador de Rodin y la Piedad de Miguel Ángel.

Aunque no es lo único que hay en este recibidor, también destacan La Puerta del Infierno, también de Rodin, y Zapata de Siqueiros, artista mexicano que en esta visita me enamoró, aunque ya lo conocía por su famoso mural en castillo de Chapultepec, pero eso creo que mejor lo dejo para otra visita. Junto con otras obras de gran tamaño se encuentran en esta planta baja una biblioteca infantil, un auditorio para más de 300 personas y la tienda (lo único abierto).

El interior está dividido en 6 plantas conectadas por ascensores y una rampa perimetral en espiral lo que permite el acceso para silla de ruedas. Está dividido por temática no de manera cronológica.

Ahora en pandemia se comienza el paseo por el piso superior. Es el espacio más amplio del recinto, y en él te encuentras esculturas de todo los tamaños. Su techo tiene un centro semitransparente que permite la entrada de luz natural, esta sala no tiene ninguna columna central lo que favorece el tránsito de los visitantes alrededor de las esculturas; como todo el museo en verdad, todo es amplio y accesible.

Y hasta aquí te voy a acompañar yo, ahora te suelto de la mano para que disfrutes del museo a través de su completísima página web, en la que de entrada verás anunciado que cada día a las 11h comparten un recorrido virtual en su canal de Youtube, solo déjate llevar por sus listas de reproducción.

O si lo prefieres puedes visitarlo de la mano de Google, que tiene a tu disposición, 12 historias, 13 visitas virtuales al museo (las 3 sedes, aquí puedes ver el que yo visité) y con más de 850 obras para ver en detalle, muchas de ellas en realidad aumentada a través de tu teléfono (🍏 o 🤖)

Y para enterarte de exposiciones temporales o novedades también puedes seguirlos en Twitter, Facebook o Instagram

te dejo también una visita express
y un vuelo por los alrededores

Hasta aquí la visita de esta semana. Espero verte pronto cuando todo vuelva a la normalidad, mientras tanto usa mascarilla, guarda las distancias, lávate frecuentemente las manos y no hables con idiotas, es contagioso.

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