El Culpo al cuerpo

Hace poco leí un tweet que me hizo pensar

TCA – Transtornos de Conductas Alimentarias

Nunca he conocido a tanta gente preocupada por cuidarse, por alimentarse correctamente y por que su aspecto y su salud estén lo mejor posible. No lo critico, lo señalo.

Las nuevas generaciones son más desinhibidas que la mía. No hablo de que la pulsión del exhibicionismo no existiera antes, por supuesto que sí existía, bastaba con visitar cualquier playa de los 90, a lo que apunto es a que hoy a alguien de la generación Z no le da tanto pudor ponerse delante de una cámara y hablar, bailar o mostrarse. Todo eso ha contagiado a otras generaciones quizás. Sea por lo que sea hoy nos preocupa más a todos el aspecto y nos da mucho menos reparo mostrar nuestros cuerpos o parte de ellos, creo que no exagero al afirmarlo.

Pienso en todo ello porque no paro de encontrar en Instagram o en TikTok infinidad de perfiles, tanto de chicas como de chicos, en los que el principal, y a veces único, atractivo es mostrar sus cuerpos tulgentes o moldeados en gimnasios en poses sugerentes y atractivas. No hay queja, a nadie le amarga un dulce y aunque me encantaría ser como el personaje de Dante en Martín Hache y afirmar que «yo me follo a las mentes», lo cierto es que la belleza me puede, y si no me entra algo por los ojos es difícil que me atraiga, por mucho que comparta que después es la inteligencia lo que estimula. Asi que soy honesto y me pongo el primero por delante para dejar claro que si esto es una denuncia a la superficialidad, aquí el más superficial soy yo.

Esta película debería proyectarse en todos los institutos. Amo Martín Hache

Por otro lado, las redes sociales también han contribuído al auge de frases de autoayuda del tipo «La belleza está en el interior» o «Da igual lo que los demás piensen de ti, sólo importa lo que tú creas» «Asume tus imperfecciones».

Las redes sociales como Instagram o TikTok nos incitan, casi nos obligan, a mostrar nuestra mejor faceta. Por un lado lo atractivos e interesantes que somos, lo que deriva en más exhibicionismo, y por otro nuestra absoluta corrección moral, y de ahí el aumento de eslóganes de autoayuda que recalcan que el aspecto no es lo importante. Parece que a nadie le importa lo contradictorio de mostrar tu cuerpo curtido a base de dietas y gimnasio al lado de una afirmación que anima a lo contrario.

Las redes sociales como Instagram o TikTok nos incitan, casi nos obligan, a mostrar nuestra mejor faceta. Por un lado lo atractivos e interesantes que somos, lo que deriva en más exhibicionismo, y por otro nuestra absoluta corrección moral, y de ahí el aumento de eslóganes de autoayuda que recalcan que el aspecto no es lo importante.

Ya he comentado que no tengo una autoridad moral para criticar nada, soy el primer coqueto que cuando mi tripa cervecera excede mis estándares de tolerancia me sumerjo en la búsqueda de dietas milagrosas, ayunos intermitentes, alimentos mágicos. Como cantaba Krahe «Todo es vanidad», pero también debo ser honesto y esa pulsión coqueta jamás me domina, y cuando me calmo y me acepto como soy deja de importarme. Pero esa es mi fortuna, y sé que mucha gente sí sufre con estas cuestiones.

Hay algo alrededor de muchos de los mensajes en pro de una vida sana que da a entender que si no estás alimentándote en las proporciones adecuadas o ejercitándote como debieras, de algún modo, es tu responsabilidad no encontrarte bien. El problema no es tanto el Culto al cuerpo como ese Culpo al cuerpo en el que, intuyo, caen muchos de estos influencers que te aconsejan como tener una vida cien por cien sana, asociando la felicidad a ese estado físico, por mucho que a la vez sostengan que lo importante es aceptarte tal y como seas.

El problema no es tanto el Culto al cuerpo como ese Culpo al cuerpo en el que, intuyo, caen muchos de estos influencers que te aconsejan como tener una vida cien por cien sana, asociando la felicidad a ese estado físico, por mucho que a la vez sostengan que lo importante es aceptarte tal y como seas.

Cuando fumaba y era más cabrón, me parece importante recalcar ambas cosas, hice unas camisetas de merchand con el siguiente Slogan: «Los que no fuman también mueren».

Evidentemente es una pasada de frase, pero a lo que apuntaba es a que estaba un poco harto de la superioridad moral con la que aglunos no fumadores me condenaban al infierno de la mala salud dando por sentado que ellos sí tendrían acceso a la vida eterna. Hace poco Fran Lebowitz afirmaba algo similar en su documental «Los malos hábitos te llevan a la muerte, pero los buenos no te la evitan».

Está bien cuidarse, está bien querer alimentarse mejor, está bien sentirte más atractivo y desear cuerpos, lo que no está tan bien es hacerlo porque no consigas quererte de otra manera y encima afirmes lo contrario. Digo yo.

Quizás una de las mejores películas de los últimos 10 años – LA GRAN BELLEZA

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