El futuro del sexo

El otro día escuché a unas personas expertas en tecnología hacer una afirmación muy categórica que me sorprendió muchísimo. Decían que en 15 años la gente tendría su primera relación sexual con un robot, androide o una inteligencia artificial.

A mí casi me explota la cabeza.

No estamos hablando de juguetes sexuales, que los hay, muchos y variados, y que con la llegada del famosísimo satisfyer han roto con el mito de que las mujeres no se masturban. Tampoco estamos hablando de muñecas hinchables como la que sacaban Los Inhumanos en la televisión pública hace muchos muchos años.

De lo que hablamos es de sexo, de placer compartido, que una «máquina» pueda reaccionar a determinadas caricias a través de sensores y que sea capaz de emitir una respuesta satisfactoria para el humano.

La primera de las muñecas con inteligencia artificial es RealDoll X, una muñeca llamada Harmony con la que puedes interactuar de manera sencilla con un sistema de IA instalado en su cabeza. El resto del cuerpo sigue siendo el de la clásica muñeca de silicona, eso sí, mucho más realista que las de los años 80. A través de una aplicación y mediante el pago de una suscripción anual, puedes elegir la forma en la que quieres que Harmony interactúe contigo: «Modo X» para tus mayores fantasías o modo «amor eterno».

Este vídeo es realmente perturbador, podemos ver cómo se personaliza la cabeza de la muñeca y cómo habla.

Estamos hablando de las primeras muñecas con cierta interacción, pero ¿qué pasará cuando esos «juguetes» sexuales estén tan desarrollados que permitan replicar una interacción sexual tal y como la conocemos? ¿será el fin de las relaciones entre seres humanos?

Una de las cosas que más me hace pensar de todo esto es la cuestión moral. Me surgen muchas preguntas:

¿Es moralmente aceptable, pegar o maltratar a una muñeca? ¿Será normal tener prostíbulos de máquinas que parecen personas? ¿Podrán algunas personas tener sexo con muñecas con apariencia de niños? ¿Con androides con forma de animal?

Muchos dirán que sí, que estamos hablando de máquinas, pero yo no estoy de acuerdo. Creo que una relación sexual sana debe ser respetuosa, aceptada por todas las personas que van a participar de ella y en la que se cumplan unas normas con las que todo el mundo se sienta identificado y que la forma de llegar a ello es a través de una educación sexual y afectiva alejada del abuso, la violencia y la intimidación en todas sus formas.

Casi vamos tarde así que hay que empezar ya y para hacerlo debemos contar con toda la sociedad. Leyes, familias, escuelas, redes sociales y por supuesto psicólogos.

Todo esfuerzo es poco porque en el momento en el que sobrepasemos los límites con las máquinas, ir un poco más allá y hacerlo con humanos es cuestión de tiempo.

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