El futuro era el pasado

Dos años casi. Dos años de pandemia. Quizá no de pandemia declarada pero los primeros casos de una extraña neumonía empezaron a aparecer entre noviembre y diciembre de 2019.

Parece que fue ayer, y de alguna manera así es. A mí me pasa, y a mucha gente también, que cuando quieren nombrar algo de 2019 dicen el año pasado. Como si el 2020 no hubiera existido porque los años sin “hacer cosas” que diría el gran Ángel Martín son como si no existieran.

Hemos estado dos años esperando al futuro. A ese futuro en el que llegaría el fin del confinamiento primero, las vacunas después, la nueva normalidad, el incremento de aforos, el volver a tener vida social, las cañas en las barras de los bares.

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Yo no me di cuenta hasta el sábado de que realmente lo que estábamos esperando era el pasado.

En el pasado 2019 no hablábamos de desabatecimiento mundial ni del precio de la luz o de la gasolina. No sabíamos lo que era un pasaporte de vacunación ni nos preguntábamos si podíamos entrar o no a ese establecimiento. No sufríamos cuando alguien tosía a nuestro lado ni nos daba miedo montarnos con alguien en el ascensor. En el pasado nos pintábamos los labios porque no nos los tapaba la mascarilla y no evitábamos ir a casa de nuestros padres si teníamos mocos.

Yo el sábado volví al pasado durante 3 horas y fue maravilloso.

No sé sé si tendrá consecuencias el que se haya abierto la mano en algunas cosas pero durante esas tres horas no tuve miedo, no me dolió nada, no sentí preocupaciones. Solo grité, canté, salté y disfruté. Fue un chute positivo para mi salud mental. Momentáneo, que la pandemia ha hecho mucho daño, pero que sin duda mereció la pena.

No fue el primer concierto, he estado viendo a más gente, pero sí fue el primero de esta manera. Sin aforos, sin distancias, con una barra de bar con cervezas y bocadillos y una tienda para comprar merchandising.

El pabellón estaba hasta arriba. En la primera fila, los más jóvenes, pegados a la valla intentando que no les chafaran pero emocionados por poder vivir algo así por primera vez. Lo sé, porque mi hijo estaba allí. Se ha tirado de los 16 a los 18 encerrado en casa. Lo que han sufrido estos chavales solo lo sabe el que ha tenido uno cerca. En las gradas los otros chavales, los de entre 40 y 50 años.

Y en el escenario el gran Robe Iniesta.

Una vuelta al pasado, un regreso al futuro.

Si el futuro es como el pasado será un futuro feliz.

Yo todavía lo estoy disfrutando y aquí os dejo un pequeño fragmento para que lo hagáis conmigo.

Bienvenidos a 2019.

Aquí un trocito de 2019 en 2021. Perdón por mis gritos, me pierde la emoción.

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