El Hashtag Adecuado

Como cada mañana, Alberto despertó a las 4 de la mañana. Por delante, un turno de 8 horas en la Seat y una cadena de montaje como compañera. A las 10 pararía a desayunar con el resto. Aprovechaba ese momento para criticar a los jefes y a algún mal compañero. Yo esto no lo haría así, pero yo soy un mandado, los señoritos están muy a gusto en sus despachos y no se enteran. Con el paso del tiempo, a sus casi 60 años, Alberto se había quedado solo en aquellas charlas. Sus cada vez más jóvenes compañeros, permanecían impasibles aquel rato mirando sus teléfonos móviles, quemando datos. Lejos de mirarles resignado, él seguía hablando.

«Por delante un turno de 8 horas en la Seat»

En el despacho, en ese mismo momento, Manuel, de 55 años y director de la empresa para España y Portugal, almorzaba solo leyendo el diario. De vez en cuando, gritaba sus opiniones a Amparo, su secretaria, y ella asentía mientras buscaba algo en Wallapop.

«De vez en cuando gritaba sus opiniones a Amparo»

Pasado el momento de descanso, Alberto y Manuel volvían al trabajo. Al terminar la jornada, los dos pasarían por el bar de siempre a hablar desde la barra con la tele porque ya nadie quedaba  allí que en realidad quisiera escucharlos.

«Ya nadie quedaba que quisiera escucharlos»

Hace poco más de un mes que ambos se descargaron twitter y ya han aprendido a comer con una mano.  Salen a correr, han dejado de fumar y han creado un sano grupo de amistades del trabajo con los que van a caminar todos los sábados.

«Desde que se descargaron twitter han aprendido a comer con una mano»

Siempre llevan el móvil pegado a la mano, y cuando la ira les invade encuentran una cabina donde ponerse el traje. Es fácil siempre encontrar el hashtag adecuado. Ayer por ejemplo tocaba llamar racista a alguien y ambos aprovecharon para  hacerlo sentados en el baño.

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