El Músico y El Fontanero

Alfredo recibió aquella petición por la mañana, pero ya a última hora. El posible cliente era de Gavà y por lo que decía en el correo se le había inundado todo el baño de agua. Parecía que la fuga estaba en el lavabo.

Así que Alfredo revisó su agenda para ver si le quedaba un hueco antes del fin de semana. Justo el jueves por la mañana, a partir de las 10h, no tenía nada.

Contestó así al correo de su oficina de contratación, dando el ok a aquel trabajo. Al otro lado, la secretaria de su mánager personal lanzó un aviso a éste con el visto bueno. El artista estaba disponible. En aquel momento, Rodolfo, el mánager, estaba reunido con unos asuntos de grifería, pero autorizó al equipo de promoción y prensa de fontanería a lanzar una breve nota anunciando el nuevo trabajo. Con la otra mano, escribió un Wahtsapp a su secretaria para que fuera preparando y enviando el contrato especial de fuga de aguas.

El contrato era tipo y bastante estándar. Así que Maribel no tardó en añadir los datos y mandarlo. Casi nada nuevo iban a pedir en aquella ocasión. El road mánager de Alfredo llegaría a las 9h, una hora antes de la reparación, para comprobar catering y cañerías. Quedaba claramente especificada la necesidad de tres cajas de cerveza y seis bocadillos. Generalmente a Alfredo le gustaba invitar a que pasaran al baño unos cuantos amigos después del trabajo y charlar con ellos. También pedía limones, le gustaba saborearlos mientras rompía tubos.

Pidió, eso sí, la tarde libre. Su hijo pequeño tenía una actuación con su grupo de rock en la fiesta Mayor de Matadeperas. Al niño no le gustaba que su padre fuera a verle y se llevara la atención de todo el mundo. Le había costado mucho tener su propio oficio y que se le reconociera por sus trabajos de cantante al margen del apellido de su famoso padre fontanero.

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