Emociones por Whatsapp. ¿Es el Tamaño lo Único que Importa?

Pau y Rafa empezaron 2021 discutiendo sobre los audios de whatsapp en el episodio EFEM T6x121 – Adiós 2020 – Hola, nuevo Proyecto. Le dedicaron al asunto 2:46 minutos antes de que sonara la sintonía del programa. Continuaron con ese tema alargándose hasta el minuto 6.

¿Se quedaron cortos? ¿Le dedicaron demasiado tiempo?

¿Es el tamaño

lo único que importa?

Leyendo a Berenguer en ¿Por qué las canciones pop cada vez son más cortas? no puedo evitar pensar en los 8 minutos de Hey Jude, una canción que cuando era adolescente me parecía demasiado larga y que ahora disfruto desde el principio hasta el final. Tampoco me gustaban los espárragos en la adolescencia. Tiene su punto ir cambiando con la edad. Sería demasiado aburrido no cambiar. 

Pau considera inconcebible un audio que supere los dos minutos y Rafa no soporta que algunas personas pasen de los audios. Si has escuchado el podcast ya sabrás que ellos no lo expresan exactamente con estas palabras.

Y yo, que no había pedido vela en el entierro, me encuentro de repente sujetando un cirio que me pasa Pau porque en alguna ocasión debí de mandarle un audio de esos que deberían haber sido una llamada, un mail, una carta o una postal.

brown wooden stand with black background

Al terminar el episodio me quedo pensando en los audios, en los que se habrán recibido y enviado desde que la aplicación incorporó esa función en 2013.

Y empieza el juicio en el bar EFEM. Los debates en nuestra barra virtual son muy entretenidos. Por ahora sin audios, ni cortos ni largos, aunque con la nueva función de chat de voz de Telegram seguramente las cosas cambiarán. La sentencia está clara ya antes de empezar:

¡Que le corten la cabeza!

a los audios del whatsapp

Miro sorprendida como lo haría Alicia en el País de las Maravillas. Pobrecitos los audios de whatsapp, parecen indefensos, se han quedado sin voz….

blue and white owl house under blue sky

Así que me armo de valor y después de escuchar leer algo sobre el tema decido escribir este post haciendo de abogada del diablo.

Saco mi libreta y hago una lista no exhaustiva de motivos que te pueden llevar a enviar un audio:

  • Te da pereza escribir
  • Tienes presbicia y no encuentras las gafas de cerca.
  • Sabes que no te van a poder leer, pero sí que te pueden escuchar.
  • No puedes teclear o escribir el mensaje, pero sí que puedes grabarlo. Aquí se abre un amplio abanico de situaciones en las que tus manos están ocupadas y yo no voy a enumerarlas. Mi cliente prefiere dejar que utilices la imaginación.
  • Quieres decirle de una forma muy fea a alguien que no valoras su tiempo. Aunque tengo muchísimas dudas sobre si la persona lo va a pillar, al demonio le ha encantado este argumento que encontré en el bar.
  • Sabes que en ese momento no lo van a poder escuchar porque están en clase o trabajando… y tú disfrutas imaginando su sufrimiento (esto no lo he escrito yo)
  • No has encontrado el emoticono que exprese eso que transmite tu tono de voz en un santiamén (no lo busques que no existe aún)
María nos recuerda este tuit y nos cuenta que alguna vez ha utilizado sus propios audios para poder conciliar el sueño. Antes contábamos ovejas.

Me planteo si la comunicación era más fácil antes. Cuando los teléfonos en España eran fijos, grises, analógicos y las llamadas muy caras. Hacíamos cadenas de colegas para quedar. Rafa explica el funcionamiento de su cadena en el primer episodio del podcast EFEM T1x1 – La Amistad (a partir del minuto 27:30, escucha atentamente, que menciona a Yoyo #timmy).

Todavía conservo una hoja donde están escritos los nombres de mi cadena de amigos del instituto. Empezaba llamando una persona y de uno en uno se iba pasando el mensaje en una llamada corta. Con ese sistema conseguíamos quedar tropecientos en el mismo sitio (y para llegar no teníamos ninguna app).

Nos sabíamos los números de memoria. No teníamos ningún sistema de mensajería y no surgían conflictos por el tamaño de los audios. Ninguno de los amigos de mi lista dejó en aquella época a su pareja plantada por whatsapp. Mi intuición me dice que todas las personas de esa lista seguimos pensando hoy que para algunas cosas hay que dar la cara.

Tal vez a la hora de juzgar los audios de whatsapp haya que tener en cuenta el contexto. Podría resultar útil establecer las reglas del juego y tener los límites claros. Puede que estemos intentando comunicarnos con un sistema que llegó casi de golpe y sin manual de instrucciones. Antes de que nos diese tiempo a adaptarnos al cambio, el cambio ya estaba aquí, nos gustase o no.

Mi estado en el Whatsapp desde hace dos años es: «no me envíes audios de más de un minuto y medio. No los voy a escuchar».

Comentario de S.A.M. en Ivoox.

¿Qué ponen vuestros estados? Sin poder querer evitarlo reviso algunos de los estados de mis contactos. Encuentro uno que me hace reír, como los chistes de Pau:

«¿En qué estado?… ¡SÓLIDO!»

blue and red telephone booth
La cabina es una película que narra la angustia de un hombre que se queda atrapado en una cabina telefónica. Ahora las cabinas ya están en desuso pero más de una persona se ha quedado atrapada en un grupo de whatsapp del que no se atreve a salir por el miedo a qué dirán. A veces lo mejor es escapar (o si eres Rafita conseguir que te expulsen)
grayscale photo of woman doing silent hand sign

Este post no tiene audio… ni lo tendrá.

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