Fotopolla. Un fenómeno digno de estudio.

Cuando yo era pequeña, había varias cosas que nos daban miedo. Una de las más inquietantes era que te apareciera el señor de la gabardina. El señor de la gabardina era un trastornado, o lo que es peor, un acosador en toda regla que decidía ponerse esa única prenda y abrirla en parques y esquinas oscuras delante de niñas y adolescentes.

Pero llegó internet, y su facilidad para darle al intro parapetado detrás de una pantalla. Y llegaron los móviles con cámara, ajenos a las inquietantes miradas del empleado de la tienda de fotos en la que revelabas tus carretes de 24 o 36 fotos.

Y la cosa se fue de madre.

Como ya escribí en su día en mi blog, el fenómeno fotopolla se ha extendido muchísimo. Tanto es así, que el 53% de las mujeres entre 18 y 29 años la ha recibido alguna vez, y el 48% de los hombres la ha enviado aun sin habérsela pedido nadie.

Y eso es acoso.

Puede que te parezca que estoy exagerando pero piensa que al rabodueño le da igual si tienes 36 años, si tienes 14, si estás casada, soltera, si tienes pareja o parejas, si estás en el trabajo o enseñándole un video de YouTube a tu madre.

Para acabar con esto, solo nos queda denunciar y bloquear. Mientras tanto y como la vida hay que tomársela con cierto humor he preparado una clasificación de fotopollas según mi experiencia y la de mis amigas y amigos (que también en el mundo gay hay mucho de esto).

LA FOTOPOLLA DESEADA

Es la única permitida porque es la única que has pedido. Si te encanta recibir manubrios de tus ligues o amigos y ellos están de acuerdo, adelante. Eso sí, dale algún consejito al dueño del aparato. Que limpia la zone. Los alrededores son importantes. Hay guías de cómo mandar estas fotos para que queden bonitas.

LA FOTOPOLLA SETA

Aparece, sin más. Como las setas en el campo que nadie las ha plantado. Es no deseada. Normalmente te la manda alguien que no conoces.y viene acompañado de un «¿Te gusta? Es toda para ti».

¿Qué intenta? ¿Quiere ligar contigo y piensa que tamaña visión te va a impresionar de tal manera que caerás rendida a sus pies? Eso, o simplemente está cabreado porque no le haces casito. Una buena forma de responder a esta fotopolla puede ser la de esta tuitera.

LA FOTOPOLLA NOMINATIVA

Da mucha grima porque viene con cara incluida. Normalmente con cara de salido que no sabe lidiar con su sexualidad de una forma sana. Da mucho miedo porque eres consciente de que pertenece a alguien. Denuncia y bloquea. Pero mucho ojo con publicarla en RRSS, la que puede acabar en la comisaría eres tú.

LA FOTOPOLLA VIAJERA

Te la suele mandar una amiga porque se la han mandado a ella y le acompaña el texto: «Si yo la he visto, tú también«. ¡Cuidado con estas prácticas! Si es posible reconocer al rabodueño por una simple peca te puede caer denuncia por difundir fotos sin el consentimiento de su dueño.

LA EXFOTOPOLLA

Como su propio nombre indica, es la que te envía tu ex. Una noche se siente solo, o su compañera actual de cama duerme. Suena una canción, se acuerda de ti… ¡Yo que sé! No quiere volver contigo, no está intentando seducirte de nuevo, no le importa lo que tú sientas. La única razón por la que un tío envía una fotopolla no solicitada es porque le excita a él.

Y hasta aquí, queridos y queridas, mi clasificación. Seguro que hay muchas variantes, pero todas tienen algo en común: si no las has pedido, son un asco.

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