¿Humanos o Empresas?

He decidido dejar de eliminar mensajes en el Whatsapp. También he decidido dejar de eliminar publicaciones en Facebook o Instagram. Me llamó mucho la atención cuando Whatsapp creó esta opción. Me generó un debate interno. No sabía si estaba a favor o en contra .Ahora, por fin, lo tengo claro, estoy en contra.

Me ha pasado habitualmente escribir un mensaje y arrepentirme. A veces al minuto, a veces, a los días, a veces a los meses, a veces a los años. Así que yo optaba siempre por borrarlo. Eliminarlo. Fuera. No ha existido. Se acabó el problema. Has colgado algo, te arrepientes, lo borras.

En realidad, no tiene mayor importancia, hacerlo. El mundo digital es todo imagen. Nos creamos una imagen y en base a ello colgamos cosas. Pendientes constantemente de la proyección que de ella hacemos a los demás, a veces nos arrepentimos. Porque a veces funcionamos como personas humanas que somos y no como empresas. Que eso es lo que somos en el mundo virtual, empresas con un departamento de marketing. Lo que pasa es que ese departamento de marketing somos nosotros mismos. Y claro, no hemos estudiado para ello. Así que funcionamos a intuición, somos autodidactas.

Yo he decidido dejar de ser una empresa. Me gusta estar en el mundo digital, pero he decidido estar como persona humana, no como máquina. Porque el otro día pensaba que estoy en un momento muy dulce de mi vida, que me encuentro genial. Y he cometido infinidad de errores, como todos. Y en muchas ocasiones, esos errores me han abierto caminos y ventanas. Desde luego, no los he borrado, porque en la vida real no se pueden borrar los errores. Iba a decir “ojalá”, pero no. Si yo he llegado hasta aquí, le debo mucho a esos errores cometidos y después no borrados. Sanados y aprendidos, sí. Borrados, no.

¿Borraríais haber conocido a esa persona que fue especial y después os hizo añicos el corazón? La respuesta rápida y políticamente correcta es no, por supuesto que no. Ojo, no está tan claro. Yo, ahora, en este momento de mi vida, no lo haría. Pero me ha costado llegar ahí.

Así que no voy a borrar nada más, nada de lo que ame, diga o cuelgue. Porque detrás de todo ello además existe una constante autoexigencia en forma de juez interno que es una tortura constante. Lo valiente es dejarlo ahí . Lo valiente para uno mismo. Hoy en mi Instagram, @rubencamins, he puesto esto: Los días valientes son aquellos en los que no me debo ninguna explicación. Pues eso. A errar.

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