La cafetería del futuro no tiene camareros.

Esta mañana, como tenía el día libre, me he dado un homenaje. Un paseo por el centro de la ciudad y un café con un pincho de tortilla en un bar. No es poca cosa en esta realidad pandémica en la que vivimos. El local en cuestión es una coctelería que por la mañana se convierte en cafetería y que en estos momentos en los que los bares cierran pronto, sospecho que será su actividad principal.

He entrado, me he acercado a la barra y le he pedido al camarero el café y el pincho. Él, muy profesional, ha ido pasando la leche de una a otra jarra hasta conseguir la textura adecuada de la espuma para intentar hacer un dibujo perfecto de una hoja con un corazón en el centro. Cuando la textura era perfecta ha hecho ademán de coger la taza y se ha dado cuenta de que se la había dejado detrás. «Soy un desastre» – me ha dicho. Y hemos hablado un ratito.

Todo esto viene a que esta semana he visto en esta noticia que en Dubai hay una cafetería con robots futuristas. Según el artículo, la clave para que funcione el sistema es la inteligencia artificial que es imprescindible para conseguir una autonomía plena.

RoboCafe. La cafetería de Dubai que no necesita camareros.

A mí todo esto me flipa y me da pena a partes iguales. Porque amo a los camareros y a las camareras. Son personas que ejercen de psicólogos, aconsejan sobre fontanería, disuelven peleas, escuchan historias, guardan secretos, coquetean contigo, te sonríen, te divierten, y además te hacen un café riquísimo como les da la gana. Da igual como se lo pidas porque te ponen el que quieren. O te ponen exactamente lo que quieres sin pedirlo pero no saben tu nombre aunque haga 2 años que vas todas las mañanas. Y eso es maravilloso. Porque no es perfecto, y la perfección es tremendamente aburrida.

Han sido objeto de canciones que no pueden ser cambiadas porque quedaría fatal decir que «el robot está leyendo el AS con avidez» o «que sean cariñosas con los clientes las robots» o «robot, sírveme en la copa rota«.

No es lo mismo.

Desde aquí reivindico la figura del camarero, de la camarera. No quiero que se convierta en una especie en peligro de extinción. Necesitamos algún tipo de protección institucional.

Por favor y gracias.

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