La Conspiración Manchega

Encerrados en el despacho de una de las grandes naves industriales que Fermín y Paco tenían a las afueras de Albacete, los dos fundadores y máximos accionistas de la empresa MICROLOFT NAVAJAS ALBACETE CORPORATION INDUSTRIES, S.A conversaban con la miradas perdidas por la ventana.

En apenas 24 horas, el mundo entero habría recibido la dosis de vacuna que ellos dos habían ideado hacía un par de décadas atrás. Solo faltaba una pequeña localidad cerca de Vic para completar el registro mundial. Éstos habían descubierto que el fuet neutralizaba los efectos del fármaco y hasta entonces había sido imposible lograr que les hiciera efecto. Fermín y Paco habían comprado todos los derechos del fuet para el mundo y lo habían eliminado como alimento. Ya no tenían salida.

«En apenas 24 horas el mundo entero habría recibido la dosis de vacuna»

A partir de mañana, ambos tendrían el control de las mentes humanas. No había sido fácil idear una pandemia mundial que provocara dolores suficientes como para que se necesitara su vacuna pero no tan graves que ocasionara la muerte. No eran malas personas. Paco había pensado en generar Otitis permanente pero al final la idea de Fermín del dolor constante de muelas había ganado en fuerza. Así que una vez creada la vacuna, crearon la pandemia. Y el mundo entero se retorcía de dolor de muelas.

«Había ganado fuerza el dolor de muelas»

Ahora  que ya tenían el control de la gente solo quedaba dirigir sus vidas hacia Albacete. A ambos les hubiera dado mucha pena que la empresa de navajas que creó su padre se hubiera ido a pique solo porque ahora ya no las usa la gente como antiguamente. Ellos aún recuerdan con cariño al abuelo cortando un trozo de pan y queso para merendar con su viejo machete.

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