La Maqueta de Los Estopa

Este fin de semana he estado viendo la décima temporada de LOS HOMBRES DE PACO. Es una de mis series favoritas, pero ahora no os voy a hablar de ella. El caso es que la sintonía de la serie es de los ESTOPA. Y viendo la serie y escuchando a los ESTOPA, esta mañana me he ido a correr y he retomado su música. Y retomando su música me ha venido toda una época al corazón.

“Este fin de semana he retomado la música de ESTOPA”

Hoy en día, con todas las redes sociales que existen, canales de vídeos, apps, parece como que cualquier puede colgar una canción y que internet haga su magia y eso se convierte en un gran éxito comercial. La realidad, es que en el 80 o 90% de los casos esto no es así, es decir, existe una operativa de marketing muy bien estudiada y dirigida para que el éxito suceda.

“Existe actualmente una operativa en internet para que el éxito suceda”

Pero hubo una época, en la que esto sucedía de verdad. Es decir, el boca a oreja era una realidad. Sucedía. Un grupo o un artista podían conquistar el mundo con este método. Y esto les pasó a los ESTOPA. Y yo lo viví. Los ESTOPA grabaron un cassete o CD con varias canciones. Y ese cassete o CD nos lo fuimos pasando los unos a los otros. Primero sus colegas entre ellos. Luego los colegas de esos colegas a otros colegas. Y así sucesivamente, por todo el Baix Llobregat primero, para desde ahí, conquistar España. Recuerdo que cada vez había más coches por la calle circulando con las ventanillas bajadas donde sonaban a todo trapo canciones como “La raja de tu falda”. Sonaba esa maqueta.

“Hubo una época que el boca a oreja funcionaba de verdad”

Este fenómeno tenía una cosa maravillosa. Nos hacía a todos formar parte de algo. Del éxito. Lo disfrutábamos. Todos éramos partícipes de aquello. Lo sentías como tuyo. Los ESTOPA molaban y nosotros también.

Hoy recordaba con cierta nostalgia como este fenómeno aupó a unos chavales de Cornellà a lo más alto de la música. Es cierto que en un momento entró la Industria con toda su maquinaria a trabajar. Con la maquinaria de aquel momento .Pero primero sucedió lo otro y sin eso nadie hubiera entrado.

No reniego de lo que las nuevas tecnologías permiten hoy en día, por supuesto. Y de hecho, se dan casos similares y reales. Creo que Pablo Alborán fue algo así también adaptado a su tiempo. Ojalá sucediera siempre así. Y todo fuera más democrático y real.

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