La Montaña es una Discoteca

Marta se puso el vestido por encima del top y las mallas. Era un vestido cómodo de los que se solía poner para salir a pasear en verano. Ajustó el reloj que le regalaron sus padres para su cumpleaños y se recogió el pelo con cuidado. Cogió uno de los bolsos más de sport que tenía y tuvo cuidado al guardar una botella de agua, una barrita energética, frutos secos y un bocadillo de jamón serrano. Todo aquello abultaba demasiado pero al colgar aquella sudadera marrón por encima de las asas pasaba bastante desapercibido. Al salir del cuarto pasó por el baño y cogió el maquillaje justo que podía entrarle en aquel bolso ya tan apretado. Se miró al espejo, sonrió y salió hacia la cocina con cuidado. Allí estaba Carlota, su madre, preparando algo que parecía como un caldo, y su padre, Cristóbal, leyendo el diario. Me voy, les dijo. A dónde. A dar una vuelta por aquí cerca con las amigas. Muy bien, no vengas tarde, a las 2 comemos. Tranquilos, más tarde no llego.

«Ajustó el reloj y se recogió el pelo con cuidado»

Al bajar a la calle, Marta llegó justo hasta la primera esquina donde estaba esperándola su amiga Sandra. ¿Lo llevas todo? Sí, creo que no he olvidado nada. Vamos, deprisa, entremos aquí mismo. Allí pidieron un zumo de naranja cada una como excusa para poder entrar al baño.  En apenas cinco minutos las dos amigas ya se habían cambiado y maquillado. Lucían sendos modelos de sport de montaña del Decathlon, a conjunto top y malla, una sudadera para el frío y habían cambiado sus relojes de vestir por unas pulseras de esas que miden los pasos. Justo al otro lado de la calle, les esperaban Pablo y Alberto, a quienes habían conocido por un chat de senderistas y montaña.

«Habían cambiado sus relojes de vestir por unas pulseras que miden los pasos»

En la casa, Cristóbal y Carlota comentaban. No sé si hacemos bien haciendo ver como que no nos damos cuenta de nada, Carlota. Deja a la niña Cristobal, sabes que yo hacía lo mismo cuando salíamos de fiesta por la tarde en los noventa. Y lo que aún no entiendes es que ahora  la montaña es una discoteca.

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