Los Borrachos. T2 Cap. 2 Quieto todo el mundo.

No es nada personal, chicos. No os queremos hacer daño. Pero vamos a ver esa bolsa de dinero que tenéis. Andando. Miré a Laura con cara de resignación. La chica me miraba como con cara de culpa. Manolillo no pudo evitar soltar un “Tranquilos fenómenos, que hay para todos, no os pongáis nerviosos”. Jordi se abrazaba a Mindfulness, y ésta le dejaba hacer. Jordi, vamos, le dije.

La furgo estaba donde la habíamos dejado. No había nadie por allí. Coño, dijo uno de ellos, cómo mola ¿no? Me encantan estas furgos. Marc me empujó con la punta del arma como hacia dentro. Vamos, enséñame esa bolsa. Le hice una señal a Manolillo para que fuera a por ella. Allí estaba aquella mochila, intacta. Enseguida me di cuenta de que Laura estaba mirando como para atizarle al chico que le andaba apuntando a ella y antes de que hiciera nada le dije que se calmara. Laura, esto es serio, estate quieta. Chicos, dejadnos algo y llevaos el resto. No queremos que nadie se haga daño, por favor.

Es que yo creo que nos lo vamos a llevar todo, dijo Marc, riendo. Cogió la mochila, la volvió a cerrar y se la lanzó a los pies a uno de sus compañeros. Bien, no os queremos hacer daño. Ahora vais a arrancar la furgoneta y os vais a largar. Como se os ocurra volver a recuperar la bolsa, no seremos tan amables.

De repente, Mindfulness, con un tono muy serio y recargando la pistola que en su momento le había quitado a Manolillo, apuntó a la cabeza de Marc y le dijo “Marc, tira el arma al suelo o te vuelo la cabeza. Vosotros dos, haced lo mismo”. ¿Pero qué haces? Cielo, deja de apuntarme y vámonos. No, no me voy a ir con vosotros .Me voy a ir con ellos y nos vamos a llevar el dinero.

Tú, cógeles las armas, le dijo mirando a Laura con una sonrisa de complicidad. Tú, me dijo a mí, ve a buscar una cuerda que vamos a atarlos. Mindfulness, te vas a arrepentir de esto, le advirtió Marc muy cabreado. “Coño, la fenómena esta del amor, vaya santos huevos”, dijo Manolillo. Tú, a la próxima te dejo aquí con ellos. No te voy a pasar ni una pedazo de mierda. Uy, perdón, no quería decir eso. Sonrió. Jordi corrió a abrazarse con ella, y le besó en la mejilla. Ella le respondió con unas caricias. Venga, que nos vamos. Arranca, cariño, me dijo mirándome con una sonrisa. Ni la repliqué. Sí, vámonos.

Allí dejamos a aquellos tres chicos atados a un árbol. Arrancamos la furgo y nos alejamos en un silencio un tanto tenso. No entendíamos muy bien lo que acababa de pasar. Jordi se tumbó atrás, Laura andaba pendiente mirando por la ventana, Manolillo se entretenía con una copa y ordenaba las armas que acabábamos de requisar. Mindfulness iba a mi lado con una recortada entre las piernas. Yo sudaba.

De repente ella rompió aquel silencio para decirme: Te dije que ahora te quería mucho a ti. Y me besó la mano.

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