Los Borrachos. T2 Cap 8. AYUDA

Jordi, mírame a los ojos. Fausto se puso serio y provocó en nosotros un silencio de expectación bastante intenso. Jordi miró a Mindfulness. Ésta le tranquilizó con su sonrisa y le hizo un gesto de aprobación. Tranquilo Jordi, no te va a pasar nada. Te quiero, añadió. Ya estamos con el te quiero, dijo Manolillo a carcajada rompiendo el silencio y tirando media copa al suelo.

Por favor, chicos, silencio, insistió Fausto. Mirad. Dirigió de nuevo su mirada a Jordi. Chico, le dijo, ¿por qué no lo dejas? ¿No ves que el alcohol te está destrozando la vida? Deberías hacer algo. Piensa en tus amigos, en tu familia si la tienes. Piensa en todo lo que podrías hacer en la vida si no bebieras. Eres alguien que me parece muy interesante, bien parecido, seguro que más de una mujer querría estar contigo. Mientras Fausto decía todo esto, los demás empezamos a mirarnos como extrañados. Fausto, que se percató, nos hizo una señal con el brazo para que no dijéramos nada y siguió hablando.

Lo primero, chico, añadió, es aceptar que tienes un problema. A partir de ahí, todos te vamos a ayudar, debes aceptar la ayuda, debes ser tú el que dé el primer paso porque…No le dio tiempo a seguir. Jordi cayó desplomado al suelo. ¿Per qué coño…? dije yo. ¿Qué es esto?, eh Jordi, vamos colega, ¿qué te pasa?. Le decía Laura bofeteándole la cara. Mindfulness le cogió el brazo para tratar de buscar el pulso y Manolillo se apartó como asustado.

Tranquilos, tranquilos todos, dijo Fausto. Tú, rarita, déjale la mano. Jordi está dormido, nada más. ¿Cómo que dormido?. Pues eso, dormido. Después de un tiempo conviviendo con mi primo Miguel, he descubierto dos cosas muy interesantes sobre los borrachos. La primera, ya la sabéis, que no se mueren. No hay manera. La segunda, es esta. Si tratas de convencerles para que dejen de beber y busquen ayuda, se duermen. Y se quedan dormidos una media hora. Esto es muy útil para cuando se ponen tontos o agresivos. Os puede servir de ayuda saberlo.

Hostia puta, dijo Laura. Entonces, ¿yo puedo dormir a este cuando me dé la gana? Dijo señalando a Manolillo en tono amenazante. Tú, tira pallá, replicó él. Pues sí, confirmó Fausto. Eso sí, es muy importante mantener durante la mayor parte del proceso contacto visual con el borracho. Tienden a intentar apartar la mirada cuando les empiezas a hablar de dejarlo. Y si la apartan mucho tiempo, no funciona. Si queréis dormir a un borracho tenéis que darles un discurso como el que yo acabo de hacer, tratando de mantener siempre el contacto visual. Se os dormirán durante 30 minutos. Tiempo suficiente para huir de algún lugar si os veis en apuros. Por cierto, me costó encontrar el error que me hacía fallar muchas veces en esto, pero al final lo descubrí. Es muy importante en el discurso incluir la palabra “Ayuda” para que funcione.

Se hizo el silencio de nuevo. Mindfulness se sentó. Necesito encontrar mi centro, dijo.

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