LOS DRÉPANOS: CAPÍTULO 20

Si VAS POR EL REY, NO FALLES

El revuelo que se armó por la filtración de las fotos obligó a que la Secretaria General de la ONU llamara a un cuarto intermedio porque todos los protagonistas de las imágenes con desnudos se encontraban presentes en el lugar y nadie salía de su asombro entre miradas burlonas, risas mal disimuladas y comentarios fuera de lugar.

Cada uno de los involucrados tomó diferentes posturas: El General Sanders se retiró del edificio sin que nadie lo viera, el director de la NASA negó rotundamente ser el que aparecía en las imágenes, el Agregado Cultural de Israel realizó nerviosos llamados a Silicon Valley para que quitaran las imágenes de Internet, el Cónsul se quedó llorando en un rincón tapado con una campera mientras era consolado por su madre, el ruso compartió orgulloso su propia foto en las redes sociales con una leyenda graciosa y el chino no comprendía del todo qué era lo que estaba sucediendo.

Contrariamente a lo que cualquiera hubiera imaginado, Anke, la Canciller alemana, parecía ser la que mejor se había tomado el escándalo porque se quedó en su asiento tranquila mirando las fotografías una y otra vez sin decir una palabra. Solamente en un momento levantó la cabeza y desde lejos lo buscó a Voynich con la mirada hasta que hicieron contacto visual. Fue entonces que con los labios en trompa le envió un besito que se pareció mucho a una amenaza.

Volvieron los mozos con las sobras, los equipos de asesores con nuevos informes y hasta regresó el trompetista con menos aire. De pronto los OVNIS habían pasado a segundo plano porque la foto de un desnudo llama siempre más la atención que la de un extraterrestre.

Tras dos horas de idas y vueltas todos retornaron a sus ubicaciones para reanudar la Asamblea. 

  • Disculpen todos por la espera – dijo Clemencia – por favor coloquen sus teléfonos móviles en silencio y retomemos el temario previsto para esta jornada.

De inmediato solicitó la palabra Rulfo Di Tomasso y la Secretaria General le concedió el pedido.

  • Buenos días a todos – comenzó diciendo el flamante Presidente de EEUU –  como ustedes ya saben, esta es la primera vez que visito la sede de la ONU y es para mí un verdadero honor ser parte de esta histórica Asamblea constituida por los primeros mandatarios de todas las naciones. Sin embargo siento un sabor amargo debido a la docilidad demostrada por este cuerpo ante una amenaza tan asombrosa como la que estamos por vivir. Es por eso que quiero dejar en claro que Estados Unidos no va a acompañar la tibia decisión de esta Asamblea y en el supuesto caso de que el espacio aéreo de mi país sea mínimamente violado por cualquier objeto extraterrestre, aunque sea de forma pacífica, lo consideraremos una agresión de guerra que será respondida sin contemplaciones con todo el poderío de nuestras armas de destrucción masiva. Muchas gracias.

Un contrariado murmullo recorrió la sala como si fuera una suelta de palomas negras hasta que desde alguna parte del salón se oyó de manera nítida el grito de una voz en la multitud:

– ¡Callate mafioso!

Rulfo se sorprendió por el improperio y comenzó a mirar hacia todos lados señalando con el dedo índice extendido como un radar buscando a la persona que lo había agraviado.

– ¿Quién dijo eso? – preguntó nervioso a la multitud de presidentes – ¡Que dé la cara ahora mismo!

  • Bueno, bueno – terció enseguida la Secretaria General de la ONU intentando llevar un poco de calma– recuerden que esta Asamblea está siendo vista por millones de personas en todo el mundo que merecen todo nuestro respeto y que además están muy angustiados esperando que les demos una respuesta ante la situación que se avecina.

El Presidente de EEUU ni la escuchó.

  • Si alguien tiene pruebas para llamarme mafioso que las presente de inmediato en la justicia o que se atenga a las peores consecuencias – respondió Rulfo mirando desafiante a todos los presentes
  • ¿Dónde está el presidente Bronson? – preguntó otra voz que tampoco pudo ser identificada.
  • También yo quisiera saberlo – se defendió Rulfo – Marvin era mi amigo y voy a llegar hasta las últimas consecuencias para saber qué fue lo que le sucedió en esa isla.
  • ¡Vos no tenés amigos! – volvió a escucharse desde alguna punta de la sala
  • ¡Por favor! ¡Por favor! Volvamos a centrarnos en el tema previsto – rogó Clemencia mientras sacudía una pequeña campanita que a nadie le importó que sonara y sonara estúpidamente.
  • Por lo que veo acá a algunos les molesta que mi país haya tomado la decisión de defenderse ante una invasión extraterrestre en lugar de esconderse como una rata
  • ¿A quién le decís rata? ¡La concha bien de tu rulfa madre! – se despachó la Canciller Alemana que venía acumulando bronca desde hacía un rato largo por el asunto de las fotos
  • ¡Pero qué boquita resultó tener la señora! – contestó Rulfo asombrado de verdad
  • ¡Basta! – interrumpió Clemencia una vez más – si continúan con esta discusión los voy a tener que expulsar de la Asamblea
  • Acá faltan pelotas, carajo – continuó di Tomasso exaltado – estamos a dos días de que nos invadan miles de naves extraterrestres y ustedes están preocupados por unas fotos de mierda y discutiendo si van a esperar a los marcianos con flores o con bombones
  • ¡Flores no! – gritó el Cónsul desde abajo de la campera creyendo que de verdad estaban discutiendo el recibimiento
  • Los Estados Unidos de América van a defenderse con todas sus armas porque está en nuestro ADN y en la Segunda Enmienda de la Constitución, jamás nos vamos a dejar humillar por ninguna fuerza extranjera o extraterrestre. Nuestra libertad es nuestra garantía de vida.
  • ¡Callate mafioso! – se volvió a escuchar en la sala, pero esta vez todos supieron quién lo había dicho porque Voynich estaba de pie y lo apuntaba al Presidente de los Estados Unidos con el micrófono en la mano.
  • ¡Ah bueno! ¡El científico sabelotodo recuperó la voz! – contestó Rulfo con tono burlón mirándolo con furia – andá buscándote un buen abogado para probarlo en la justicia porque te voy dejar en la ruina y preso.
  • Uhhh – se oyó en toda la ONU pero Voynich ni se inmutó
  • Además de mafioso sos un pobre payaso ignorante que no merece el lugar que tiene. Todas tus estúpidas armas no te van a servir de nada en esta oportunidad.

Rulfo lo fulminó con una mirada inyectada en sangre y olvidándose de las naves le respondió con la calma de un viejo verdugo utilizando una frase que dio más miedo que los extraterrestres:

  • Si vas por el Rey no falles…

Se hizo un silencio de muerte en todo el mundo frente a los televisores y Clemencia dejó la campanita.

  • Quedate tranquilo que vos no sos el Rey – respondió el científico sosteniéndole la mirada.

La humanidad contuvo la respiración.

Voynich pareció volver en sí. Dejó de mirar a Rulfo, se volvió a sentar y después de dudar unos instantes decidió contar parte de lo que sabía.

Durante los siguientes minutos asombró al mundo entero con su relato y con esa voz tan particular que se volvía cada vez más profunda a medida que se adentraba en los confines del espacio exterior.

  • Los Drépanos son una raza inteligente alienígena que lleva muchísimos años más de evolución que nosotros y por lo tanto cuentan con conocimientos mucho más avanzados. Eso les permite, por ejemplo, viajar a la velocidad de la luz, dominar una tecnología superior, utilizar energía estelar y disponer de quién sabe qué otras maravillas que ni siquiera llegaríamos a comprender. Los Drépanos viven en Teegarden B y en Teegarden C que son los únicos dos planetas conocidos hasta ahora que giran alrededor de una pequeña estrella llamada Teegarden que se encuentra apenas a 12,5 años luz de la Tierra. Es por eso que nos visitan cada 25 años ya que esa es la suma de los años que les lleva transitar esa corta distancia que nos separa en términos siderales en cada ida y vuelta. Doce años y medio para venir, doce años y medio para volver. Llegan a nuestro planeta, realizan rápidamente lo que vienen a hacer, regresan de inmediato a Teegarden B o C y vuelven a partir hacia acá como si el tiempo los apremiara por alguna razón. También vale aclarar que los Drépanos de Teegarden B y los Drépanos de Teegarden C no son exactamente iguales entre sí más allá de ser vecinos de la misma especie. Es muy posible que entre ellos tengan algunas diferencias culturales, físicas o de carácter ya que los Drépanos del planeta B evolucionaron cerca de su estrella en una órbita más corta y con un clima caluroso como si fuera nuestro Caribe. Por otra parte los Drépanos del Planeta C lo hicieron con una órbita mayor y en un ambiente sombríamente frío parecido al de Siberia. – todos oían a Voynich estupefactos y cada vez con más miedo. El científico amaba generar eso en su público porque le provocaba un placer tanto físico como intelectual – Los primeros rastros de los Drépanos en la Tierra datan de hace 3000 años. Hay dibujos alienígenas (yo tengo uno), objetos extraños forjados en materiales que no existen en nuestro planeta, obras arquitectónicas imposibles de realizar por los humanos en otras épocas e incluso pruebas aún más impresionantes que han sido mal clasificadas por diferentes gobiernos sin saber muy bien de qué se trataban – esto lo dijo con una mirada cómplice hacia el General Sanders que había regresado a su lugar – Por alguna razón que desconozco, posiblemente a causa de alguna guerra, en cierto momento de la historia los Drépanos dejaron de visitarnos y recién volvieron a hacerlo hace 150 años porque desde entonces hasta hoy, cada 25 años encontramos testimonios y acontecimientos contundentes que prueban sus visitas: El inexplicable abandono del barco Mary Celeste en 1872, el globo luminoso observado durante días en Bilbao durante 1897, el aterrador testimonio de un sobreviviente al choque de aviones en Francia en 1922, las 9 naves divisadas sobre Washington días antes del histórico hallazgo en Roswell durante 1947, el avión argentino que fue perseguido por un OVNI en 1972, el asombroso relato de los pilotos españoles de Air Europa en 1997 y las 10 mil naves extraterrestres que se acercan a la Tierra en 2022…

De pronto el relato de Voynich se cortó abruptamente porque no se animó a contar el sueño que había tenido la noche anterior. Sentía que poner un sueño a la misma altura que los datos que estaba exponiendo le hubiese restado verosimilitud a todo lo dicho hasta ese momento. Sin embargo, por ninguna razón aparente, él creía más en esa pesadilla alcohólica que en todo lo que siempre había creído.

Mientras tanto en todo el mundo la palabra Drépanos se expandía como un virus explotando en los buscadores, en las charlas y en cada pensamiento humano.

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2 comentarios

  1. Y ahora el momento de las preguntas: x suerte para esta todo pensado, llevaron «la campanita», 😂 😂 😂