LOS DRÉPANOS: CAPÍTULO 27

TENSA CALMA

Los días siguientes transcurrieron en una tensa calma. Cada uno intentaba continuar viviendo como antes de saber que no estábamos solos en el Universo. Pero no era fácil. La sensación de que algo se había roto estaba escondida detrás de cada cosa habitual que ocurría con inocencia: Los niños dando vueltas en la calesita, el sol saliendo como una promesa, cualquiera sonriendo un viernes a la tarde o atándose los cordones con firmeza un lunes eterno. Todas las acciones cotidianas sucedían con esa aterradora sombra por detrás y nadie podía hacerse el desentendido. De vez en cuando los seres humanos miraban hacia el cielo para corroborar que nada se acercaba, pero lo hacían más por cábala que por precaución.

El Cónsul había quedado muy avergonzado por la difusión de aquellas fotos donde se lo veía desnudo corriendo en la isla. El pobre no quería salir de su casa, ni siquiera de su habitación. Incluso se cubría con una sábana y consultaba el celular como un autómata. Apenas el cable del cargador se asomaba desde esa montaña de tela sobre la cama como su único contacto con la realidad. Su madre lo visitaba todos los días para llevarle la comida y para tratar de convencerlo de que regresara al mundo, que a nadie le importaba mucho la vida de los demás. Incluso le contó una leyenda en la que había un condenado a muerte a punto de ser ejecutado al que dios se le apareció una noche y le ofreció cambiar su vida por la de un millonario. Y el reo no quiso. Nadie, pero nadie, pero nadie quiere la vida de otra persona, con sus recuerdos, sus parientes, su cuerpo y sus miserias le juraba la madre. Sin embargo el Cónsul no entraba en razón y le aseguraba que a él sí le importaba la vida de los demás. Ella se fastidiaba con la intransigencia de su hijo y le tiraba del cable del cargador para que reaccionara.

Finalmente al cabo de una semana le propuso llamar a su propio cirujano plástico para que le hiciera algunos retoques en la cara así no lo reconocían por la calle. Funcionó. El Cónsul salió de abajo de las sábanas y anotó: “Nariz, papada y bolsas en los ojos”. La madre también aprovechó el descuento por mayorista para hacerse las tetas de nuevo y más grandes.

La Canciller alemana regresó a la vida pública sin realizar la más mínima referencia al escándalo de las imágenes y se la vio sonriente en varios actos públicos dando discursos con muy buen humor. Sin embargo, después de varios años tratando su problema dejó de concurrir a Jugadores Anónimos y volvió a las apuestas salvajes. Se quedaba hasta altas horas de la madrugada en su despacho con varias pantallas a la vez y utilizando múltiples cuentas en diferentes sitios de juego online para apostar a los caballos, al fútbol, al básquet, a la ruleta, al póker, al blackjack e incluso al sórdido y lujurioso “Bet Hot Balls”.

Es más, cada día iba empeorando su adicción y por lo tanto cortaba cada vez más temprano sus actividades como Canciller para desconectarse del mundo y encerrarse simplemente a jugar.

El General Sanders retornó a la rutina en su oficina del Pentágono y solicitó de inmediato toda la información que se tuviera sobre el trayecto que habían realizado las naves extraterrestres desde que fueron identificadas por los telescopios espaciales hasta el instante en el que modificaron su rumbo. Al mismo tiempo se propuso investigar cada uno de los avistajes históricos citados por Voynich cada 25 años para verificarlos con los archivos clasificados del Gobierno. También se anotó en los cursos de cocina online que dictaba Keiko, solamente para verla.

Trevor, el director de la NASA, fue el único del Comité de Urgencia que aceptó responder preguntas en una conferencia de prensa acerca de este asunto para llevar tranquilidad a la población desde el punto de vista de la ciencia. Comenzó citando a Carl Sagan con su recordada frase “Que solamente la Tierra esté habitada es un increíble desperdicio de espacio” pero enseguida aseguró que es absolutamente improbable que podamos tener contacto con otras civilizaciones inteligentes porque las distancias que nos separan son tan enormes y tan abrumadoras que ni siquiera nuestros cerebros son capaces de comprender.

Dijo también que tal vez en 150 o 200 años – cuando la tecnología haya dado un salto cuántico – podremos observar o viajar a otros mundos, mientras tanto lo más probable es que en las próximas décadas nos tengamos que conformar con hallar algún microorganismo en otro planeta pero no mucho más.

Sobre el final de la conferencia de prensa el director de la NASA fue todavía más allá cuando le preguntaron qué opinaba sobre las naves extraterrestres que hasta hacía unos días se dirigían a nuestro planeta. Trevor tomó aire, movió la cabeza con resignación y recordó que los archivos de la CIA abiertos en el 2021 no habían confirmado ningún contacto extraterrestre, por eso dejó entrever que tal vez no hayan sido naves espaciales las que se acercaban a la Tierra sino la consecuencia de algún tipo de evento natural en el cosmos relacionado con los restos de alguna explosión planetaria.  

Rulfo di Tomasso, flamante presidente de los EEUU sabía perfectamente que debía dar un golpe de efecto ante la opinión pública para mejorar su imagen, para distraer la atención y para consolidar su liderazgo. Es que había arrancado su mandato con el pie izquierdo por no haber podido hallar el cuerpo del ex presidente Bronson, por haber tenido un vergonzoso enfrentamiento en la ONU con un científico muy respetado y por el historial de negocios familiares sucios que comenzaron a salir a la luz apenas alcanzó la presidencia. Los asesores le ofrecieron tres planes para que eligiera alguno: Invadir un país, realizar un autoatentado o asesinar a un famoso.

Geraldine volvió a París y se reincorporó a su trabajo como secretaria del Ministro de Defensa de Francia. Todas las mañanas salía de su departamento en el distrito 13, se subía al metro en la estación Chevaleret, y regresaba por la tarde al mismo lugar con su trajecito azul y su cansancio. A veces se bajaba dos estaciones antes para realizar compras en la Plaza de Italia y a veces se quedaba dormida y cruzaba el río en el vagón. Soñando con dejar todo y mudarse a la isla.

El Cheba ya no tenía nada para perder y por lo tanto aceptó formar parte de la polémica gira de los “Jóvenes por el Universo” para contar su experiencia en cada acto. Su discurso (acomodado a la nueva situación) debía decirlo después de las canciones de Goyo Parasiempre y antes del cierre de la Esca con la que al mismo tiempo había formalizado su relación de amantes. Del barrio de Vallecas al barrio de Salamanca yendo y viniendo como un auto chocador. Pasando de la glamorosa y enorme cama de ella a su propia habitación de adolescente en la casa de sus padres frente al estadio del Rayo. De las fotos besándose apasionadamente subidas a las redes sociales con miles de seguidores al comedor con su padre leyendo el periódico en penumbras. De la valija con juguetes sexuales importados al motor de la vieja heladera que todavía enfriaba. De los marcianos a los humanos. De la supuesta felicidad a volver a abrir el cajón con las cartas de Alba, su primera novia.

Y como dicen en el barrio: El que abre mucho los viejos cajones es porque no los sabe cerrar.

Clemencia Rodríguez retomó su labor al frente de la ONU tras los picos de rating en la sesión anterior y aprovechando el entusiasmo por preservar la vida en la Tierra llamó a una reunión de urgencia para tratar el daño que estaba sufriendo el Planeta Tierra debido a la destrucción del Medio Ambiente. No fue nadie.

El Mariscal 90 inspeccionó con sosiego los hitos del método, discurrió cada una de las incógnitas potenciales hasta encontrarse enteramente persuadido, impertérrito requirió los resúmenes conclusivos a sus dependientes y antes de enseñar las estratagemas para el periplo de recuperación, se notificó con los menestrales cabeceras para ratificar que todos constaran dispuestos.

Goyo Parasiempre consiguió el teléfono de la Hienita – a quién había conocido de lejos durante el reciente cumpleaños de la Esca – y la llamó esa misma semana para pedirle que lo entrevistara en su programa de televisión porque estaba seguro de que los televidentes lo iban a adorar. Ella se quedó sorprendida y tardó varios segundos en entender quién era el que le estaba hablando con esa desbocada energía tan temprano. Cuando se dio cuenta de que se trataba del tipo que había cantado en el cumpleaños de su amiga, le respondió con desgano que él no le parecía un personaje interesante para entrevistar. Goyo no se sintió amilanado en lo más mínimo y le contestó que si lo quería humillar no había ningún problema pero le parecía que era mejor que lo hiciera por televisión y no sólo por teléfono. Además le aseguró que él estaba dispuesto a dejarse humillar en cámara si era necesario con tal de agradar a la audiencia.

La Hienita se quedó en silencio por primera vez en su vida, luego cortó absolutamente desconcertada y sin fe en la humanidad.

Goyo volvió a llamarla varias veces pero ya no lo atendió.

El expresidente de los Estados Unidos, Marvin J. Bronson abrió los ojos con esfuerzo y no entendió dónde estaba, ni cuánto tiempo llevaba desmayado. Le dolía todo el cuerpo, tenía algún hueso roto, había tragado mucha agua y continuaba muy mareado. Janakka lo miraba bien de cerca y sonrió cuando lo vio despertar. Ya le había vendado la pierna, le había limpiado algunas heridas y ahora le estaba acercando un plato caliente de comida. El ruido del mar era la música de fondo y el movimiento leve que sentía era una hamaca que jamás se detenía. No había nada en el horizonte.

Mut, Keiko, Soya y Alexandra continuaron viviendo como lo hacían antes de la desaparición de Voynich cada una con su rutina habitual y sin levantar la más mínima sospecha pero leyendo todos los días con mucha atención los comentarios que los usuarios dejaban opinando sobre el estreno de películas en IMDb, un famoso portal mundial dedicado a la crítica de cine. Al comienzo fueron vigiladas por una burda guardia policial apostada frente a la casa y por lo tanto estaban bien preparadas para ser allanadas en cualquier madrugada, sin embargo, tras obtener magros resultados los vigiladores se marcharon y no volvieron.

Durante las siguientes semanas las chicas acabaron de realizar las reparaciones y de concretar los cambios en la mansión que quedó realmente preciosa. Aprovecharon además para colocar un techo retráctil en la zona parquizada, para construir una formidable sala biosustentable en forma de 8 y para duplicar las computadoras en el subsuelo teniendo en cuenta la poderosa nueva conexión submarina de Internet con la que contaban. Sólo hubo que lamentar la tremenda caída que le provocó múltiples fracturas a un obrero que se hallaba pintando sobre un andamio en las alturas y que se encontró con Mut desnuda tomando sol en la terraza.

Más allá de todo eso, el que estaba muy triste era Galileo, el loro de Voynich. Las chicas lo consentían, le hacían bromas y hasta lo dejaban dormir con ellas, pero el pájaro estaba cada vez más angustiado, no decía ni una palabra, apenas comía, lloraba con lágrimas y cada día salía solo a recorrer la arena volando bajo, como si viajara en el hombro de su amigo ausente.

A veces la tensa calma no está a la altura de la tormenta que precede.

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Un comentario

  1. Siempre supe que Marvin todavía tenía un papel que desempeñar en esta historia. Y cuando eso ocurra la lástima de Janakka puede gobernar el destino de muchos. Ja!! Me siento re-Gandalf!