LOS DRÉPANOS: NOTA AL MARGEN 13

​​Había tanta gente en los alrededores del velorio que era difícil acercarse a menos de 500 metros. Los rostros compungidos se multiplicaban en todas las direcciones y los noticieros (después de tanto tiempo de dedicarse a un solo tema) mostraban una y otra vez las largas filas de personas llorando que deseaban dar su último adiós a quien habían aprendido a querer, a admirar, y a considerar el garante de la paz.

Sabían que avecinaban tiempos muy oscuros y que les iba a hacer más falta que nunca.

Los demás líderes mundiales mandaron sus emotivas condolencias a la población e incluso los Drépanos se ofrecieron a inmortalizarlo en su exclusivo panteón viviente.

Bronson había muerto en su cama, tranquilo, quizás en medio de un sueño heroico, sin últimas palabras, porque ya lo había dicho todo.

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