LOS DRÉPANOS: NOTA AL MARGEN 4

Los primeros pasos de Harry en la música fueron a comienzos de los años 60 cuando a poco de haber entrado en la adolescencia su preciosa voz de barítono se definió tan poderosa, cálida y emotiva que con apenas 16 años ya realizaba conciertos en las fiestas del pueblo, acompañado apenas con su guitarra, interpretando un repertorio clásico que abarcaba el jazz y el swing.

Sus presentaciones sumaban cada vez más público que lo aplaudían a rabiar y se retiraban extasiados de las funciones absolutamente convencidos de haber escuchado a una de las principales promesas artísticas estadounidenses. Y tenían razón.

En menos de un año dos compañías discográficas le ofrecieron contrato para grabar su primer disco y los principales agentes musicales de la época empezaban a asistir a los conciertos que había comenzado a ofrecer en radios y bares de renombre.

Sin embargo apenas cumplió 18 años recibió una carta del ejército de los EEUU para que se presentara al servicio militar. A partir de ese momento puso en pausa su carrera musical dispuesto a retomarla en cuanto regresara a su vida de civil.

Harry fue uno de los últimos soldados que mandaron a Vietnam.

La guerra ya estaba perdida y el gobierno de Nixon estaba a punto de caer por lo tanto pensaron que sólo podía salvarlo un inesperado giro de timón, un cisne negro o una jugada asombrosa.

Por estas razones fue que entre gallos y medianoches, EEUU decidió conformar en el más absoluto de los secretos un batallón especial al que bautizaron “Space Ravens” para trasladar hasta Vietnam un arma de origen desconocido que no habían podido terminar de descifrar desde que la habían encontrado pero que necesitaban utilizar sí o sí para ganar la guerra, y también el resto de las guerras.

Fueron 18 hombres, entre los que se encontraba Harry, entrenados durante tres meses en el desierto de Nevada a contrarreloj para aprender a utilizar esa tecnología tan extraña y comprender esas formas ajenas que debían llevar hasta los pantanos de Vietnam.

No era solamente un arma, es más, tal vez ni siquiera fuera exactamente un arma.

El traslado se hizo en barco y el cargamento secreto viajó camuflado y enigmático aún para el capitán y su tripulación. Solamente aquellos 18 hombres incrédulos que manejaban más información que la que cualquier ser humano podía asimilar en años conocían el contenido de lo que estaban transportando.

Al arribar los aguardaban otros hombres del ejército que los ayudaron a bajar la carga y trasladarla hasta una enorme tienda de campaña montada en plena selva enemiga.

Ahí los dejaron solos a aquellos 18 hombres para que cumplieran con su misión secreta y ganaran la guerra. Los “Space Ravens” pasaron la noche abriendo con muchísimo esfuerzo y cuidado las compuertas de la misteriosa carga hasta depositar por fin el imposible contenido en el suelo.

Mientras las manifestaciones a favor de la paz se extendían por todo el territorio estadounidense, ellos fueron sorprendidos con las primeras luces del amanecer por una patrulla de exploración vietnamita que los rodeó en silencio y los acribilló sin darles tiempo a reaccionar.

Harry fue el único que logró salir con vida del escuadrón. Corrió entre las balas a través de la selva durante 4 días sin mirar atrás hasta que llegó a una base propia.

Se mantuvo en silencio ese día (y también los siguiente años) sin decir una palabra sobre su misión secreta.

Cuando acabó la guerra Harry regresó a los Estados Unidos pero ya no quiso volver a subirse a un escenario, no tenía sentido. Pronto fue reconocido como un héroe de guerra y enseguida su carrera dentro del ejército fue escalando y escalando hasta alcanzar el grado de General.

Un hombre que sabe guardar secretos tan importantes se vuelve pronto un hombre de confianza para todo su entorno.

Cuenta una leyenda vietnamita que en 1973 en medio de la selva y de la guerra, un grupo heroico de soldados campesinos encontró algo tan absurdo en medio de la batalla que nunca lo pudieron describir con palabras pero que tampoco jamás pudieron olvidar.

Algunos dicen que lo enterraron en algún punto de la selva más impenetrable para que nadie jamás vuelva a verlo, otros dicen que está guardado en el sótano del Ministerio de Guerra y otros dicen que lo mantienen vivo.

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3 comentarios

  1. “Cuídense del hombre callado, porque mientras otros hablan, él escucha; mientras otros actúan, él planea, y cuando ellos finalmente descansan, él ataca”, Anónimo.
    El General tenía un secreto….