Los Humanos

Lo hemos adoptado como un hijo más y ahora es uno más de la familia. Todas las mañanas salimos juntos a pasear y ponemos en orden nuestras cosas. Cada uno las suyas. Nos gusta salir temprano, a esas horas en las que todavía las calles parecen abandonadas. Él se entretiene con el suelo mientras yo busco consuelo en el primer cigarro del día. Al volver a casa, desayunamos juntos. Después, yo me voy al trabajo todo el día, y él se queda cuidando de la casa.

“Nos gusta salir temprano, a esas horas en las que todavía las calles parecen abandonadas”

Al llegar al trabajo enciendo mi ipad, el Mac y el móvil de empresa. Hago un Zoom con la central, que está en Inglaterra. Me pongo de fondo una lista de reproducción de Spotify que me relaja, mientras chequeo unos Excel con Alemania. A la hora de comer pido un Mc Donalds desde la APP del Just Eat y los de Deliveroo me lo acercan. Les pago desde el móvil y al chico no le puedo dar nada de propina porque ya nunca llevo dinero encima. Mientras como leo la prensa en el Mac y chateo por Tinder con una chica con la que hablo pero con la que nunca quedamos. Sigo mi jornada de tarde y me tomo 15 minutos para apagar tranquilamente de nuevo todo.

“Chateo con una chica de Tinder con la que hablo pero nunca quedamos”

Al volver a casa, repetimos la misma rutina de la mañana. Él sigue con el suelo y yo me enciendo otro cigarro. En ese momento, dejo todos los aparatos en casa, así que no me suena nada. Es en estos paseos donde me he reencontrado con el silencio que hemos desterrado de nuestras vidas.

Marta siempre quiso adoptar un gato, pero yo al final la convencí de que un perro nos haría mucho más humanos.

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