Ofendidos

¿Conocéis la vieja ley de Godwin?

La ley de Godwin, o regla de analogías nazis de Godwin, es un enunciado (y no una ley) de interacción social propuesto por Mike Godwin en 1990. Establece que: 

«A medida que una discusión en línea se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis tiende a uno».

Y quien dice nazis, dice Venezuela, ETA o feminazis. Internet se ha convertido para muchas personas en una galería psicótica en la que, quien más y quien menos, hace uso y abuso del «a mí con esas, que yo lo sé todo y tú no tiene ni idea», para dar sentido a su existencia. 

No creo que lo peor de las redes sea que la culpa de algo recaiga en cualquiera en un momento dado, sino la enorme cantidad de «individuos» expertos en provocar y enervar que podemos encontrar, agazapados y no tan agazapados. La más proclive a estos comportamientos es Twitter. Pero no voy a meterme en pantanos nauseabundos, ni siquiera pienso acercarme. Ya se ha hablado largo y tendido en todos los medios sobre famosos y políticos que cierran su cuenta, sobre los acosos brutales, sobre las avalanchas de insultos y amenazas violentas, acerca de los elevados tonos y del peligro que supone la agresividad que puede llegar a generarse en un hilo.

Existen varias clasificaciones, con más parecidos que diferencias: flammershaterstrolls… 

Rafa Pons ya nos advirtió aquí, de que «No se contesta a un Hater».

El creador de la imagen que dio origen a «trollface», un meme que lleva años circulando por Internet, se llama Carlos Ramírez y ha ganado una fortuna con ella.
Conceptos de la jerga de Internet que representan comportamientos destructivos, divertidos para parte de sus contertulios y ofensivos para otros. 

¿Recordáis cuando aparecieron los indignados?. Con el auge de las redes sociales hemos sido testigos de la aparición de otro movimiento virtual mucho más extendido y esta vez peligroso, que no reivindicativo:

Los Ofendidos.

Los ofendidos no acampan en plazas, no saben cantar consignas y muy probablemente tampoco sepan organizar una asamblea ni nombrar una comisión de biodanza.

(Reconozco que me encantaría que esta frase fuese mía, pero se la he robado a Alfredo Murillo)

«Después de analizar detenidamente miles de chistes, canciones y artículos difundidos en España entre 2017 y 2018, el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) ha descubierto que, por primera vez desde que se instaló la corrección política en nuestro país, el número de ofendidos por los ofendidos ha superado al de ofendidos. “Ya hay más gente quejándose de los que se quejan que gente quejándose”, asegura su director, José Félix Tezanos.».

El Mundo Today

Los ofendidos solo tienen un objetivo: 

Esperan acechantes detrás de un nick insulso a que tú, su víctima, cometas la torpeza de dar tu sincera opinión o ser políticamente correcto. En ese momento, un resorte interno fruto de la evolución se activará en su mente y se abalanzarán sobre ti con toda la fuerza de su teclado, mientras miran de forma intensa su monitor, de resolución Full HD, como si pudieran romperla en mil pedazos con el poder de la ofensa que has tenido la osadía de hacerles

Nunca van solos, siempre en manada.

Hay muchos foros y lugares habilitados en internet y en las RRSS para dar nuestra opinión. ¡Cuidado! Debemos ser cautos. O al menos tener claro que ¡es una trampa!

¿Cuáles son los lugares favoritos de los ofendidos para buscar víctimas? Antes los eran los blogs. ¿Os acordáis de los blogs personales? Yo tuve tres: en uno escribía ficción, en otro me desahogaba y el tercero era de opinión. Demasiado trabajo cuando no tienes tiempo para, además de actualizar con suficiente frecuencia, pasarte por los blogs de todos aquellos que te comentaban y darles un poco de coba. Y si no lo hacías… ¡se ofendían!

«Dar coba» procede del lenguaje de la delincuencia y significa entretener a una persona con una conversación halagüeña para engañarla. Es, por tanto, una voz de germanía -o sea, coloquial o de los bajos fondos-, que también puede significar dinero o gallina. De hecho, la voz coba proviene seguramente de cobar, que significa empollar sus huevos la gallina. ¡Mola!

Cualquier opinión que tengas generará en los ofendidos la necesidad de hacerte saber que tu opinión está mal. No sabes nada y los años que invertiste en sacarte una ingeniería te los podrías haber ahorrado porque a la legua se ve que no tienes conocimientos básicos de física, la tierra es plana

Sigue volviéndome loca esta gente, junto con los negacionistas de lo que sea.

Encima con tu opinión has provocado la muerte de mil cachorritos alrededor del mundo.

Debes pagar por ello. 

Bienvenidos al reinado de los ofendidos. 

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