Video Porteros

Paseando por Buenos Aires es frecuente ver estos aparatos en las entradas de los edificios. Parecen una especie de fotomatones pero no te hacen fotos a ti, sino que te graban y tú puedes ver a la persona que vigila.

La primera vez que los descubrí me impactaron, pero son tan habituales en el paisaje porteño que enseguida me acostumbré.

Desconozco cómo debe ser la interacción con ellos, aunque imagino que no te pueden contar cotilleos de los vecinos nuevos que acaban de mudarse, aguantarte la puerta cuando llegas a casa cargado o vacilarte por los resultados en contra de tu equipo de fútbol, cosas estas que siempre me comentan los encargados de seguridad de los edificios dónde vivo yo.

Uno al toparse con estos aparatos tiene la sensación de estar viendo una nueva tecnología a medio cocer. Cómo cuando hoy observamos los primeros teléfonos móviles, o un antiguo ordenador.

Me da la sensación que en unos años no necesitaremos tal enormidad de objeto en las entradas y que seguramente una simple pantalla pequeña cumpla la misma función.

También es cierto que el tamaño importa y que seguramente ha sido necesario en una primera fase sustituir al personal de seguridad por algo de un volumen similar, por aquello de apelar al subconsciente de las personas «Tranquilo, ahora no hay una persona, pero lo que hemos puesto en sustitución es casi igual, no es solo una cámara».

Me contaban una vez que las tiendas que venden pastillas para potenciar los músculos vienen en tarros exageradamente grandes por lo mismo, por una especie de alusión subliminal al volumen de tu cuerpo cuando te pones muy fuerte. Me pareció maravilloso, ya que siempre me había llamado la atención que fueran tan grandes.

Imposible olvidar este video de Muchachada Nui en el que Hulk Hogan hace referencia a las PASTILLACAS

A mí lo de los porteros en los edificios se me antoja insuficiente por más que puedo entender que para lo más grave, asaltos en el portal, pueda tener un efecto disuasorio que sea útil. No es la primera vez que sucede que muta el paisaje laboral de algo de manera tan drástica, yo aún recuerdo con estupor el día que en el Metro se sustituyó también a las personas que te atendían y vendían billetes por máquinas, pero por mucho que esto sea tan solo el inicio, uno no deja de sorprenderse cuando su ecosistema muta y los objetos que lo componen se desvanecen a nuestro alrededor.

¿El tamaño importa?

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